Lo primero de todo, debemos volver a recordar que la única opción mecánica disponible es un bloque de gasolina atmosférico, de 1,0 litros de cubicaje y del que se extraen 72 CV y 93 Nm de par máximo.

Tratándose, además, de un tricilíndrico, no puedes pedirle unas prestaciones de infarto, pero la verdad es que me ha sorprendido en el uso del día a día.

Responde de forma alegre al pedal derecho, no tanto así a la dirección, algo menos comunicativa, pero correcta en líneas generales.

Quizá hubiera preferido un AYGO con el cambio manual, ya que el manual-pilotado con embrague robotizado x-shift requiere de algo de habilidad para no sentir tirones y cambios de marcha algo bruscos. Será cuestión de acostumbrarse…

El sonido del motor se filtra bastante en el habitáculo, sobre todo si le exiges algo de fuerza al bloque y te mueves a velocidades altas, que se puede…

Por el tarado de la suspensión, que mantiene bien sujeto al coche, básicamente es un modelo nacido para la ciudad, pero que no te impide salir de forma segura a vías interurbanas.

¿Y el consumo? Pues entre 5,0 y 6,0 litros cada 100 kilómetros, dependiendo de tu conducción más o menos ecológica. Tampoco es que se aleje demasiado de los 4,8 litros cada 100 kilómetros que homologa…